¡A tomar agua!
Me imagino que ya has escuchado un millón de veces que es muy importante tomar agua y estar hidratado…. Y bueno, ¡lo escuchas tanto porque es verdad! Y es crítico.
Todos los días nuestro cuerpo pierde agua principalmente a través de la
orina y el sudor y es esencial recuperar ese líquido. El agua es indispensable
para que nuestro cuerpo pueda realizar diferentes funciones, como lubricar las
articulaciones y los ojos, mantener la piel sana, eliminar toxinas y facilitar
el proceso de digestión.
Lo ideal, es mantener el cuerpo hidratado, con las opciones correctas, las
cantidades necesarias y en los momentos adecuados.
¿Cuánto líquido debo beber?
8 vasos al día, como normalmente se recomienda es una medida subjetiva. La
cantidad de agua que necesitas va a depender de tu alimentación, el clima, de
tu actividad física, tu peso y de otros factores que pueden influir.
Normalmente, el cuerpo tiene el mecanismo de la sed para hacernos dar cuenta de
que necesitamos hidratarnos. Sin embargo, no muchos reconocemos como tal este
mecanismo y lo confundimos con hambre.
Aprende a escuchar a tu cuerpo. Si sientes hambre ligera, piensa primero
en hidratarte en vez de asaltar el refrigerador.
Por otro lado, tampoco se trata de excederse con la cantidad de líquido,
ya que esto puede crear un desequilibrio en los electrolitos. El exceso
de hidratación puede causar confusión, pérdida de conciencia e incluso convulsiones.
Si no es tan evidente para ti el mecanismo de la sed, el
color de la orina es la forma más sencilla que tienes para determinar si estás
bien hidratado.
Si la orina es de color amarillo claro, es una buena señal, la hidratación es la adecuada. Si es más oscura, es señal de que los riñones están trabajando más duro para concentrar los residuos y eliminarlos del cuerpo, necesitas hidratarte más. Si el color es casi transparente, es posible que estés bebiendo mucha agua.
Si la orina es de color amarillo claro, es una buena señal, la hidratación es la adecuada. Si es más oscura, es señal de que los riñones están trabajando más duro para concentrar los residuos y eliminarlos del cuerpo, necesitas hidratarte más. Si el color es casi transparente, es posible que estés bebiendo mucha agua.
¿Cuándo es ideal tomar agua?
Una excelente manera de arrancar el día es tomando agua tibia al despertar. Empieza por lo menos con un vaso, si logras que sean cuatro mejor pero, cuidando de tomar lentamente y sin que te genere malestar. Si además le añades el zumo de un limón, ayudas a mejorar la digestión y el proceso de eliminación de toxinas, entre otros muchos beneficios.
Por lo menos veinte minutos antes de cualquier comida, beber agua te ayuda a facilitar la digestión, además de evitar que ingieras comida en exceso si es que estás confundiendo la sed con hambre.
Antes y después de realizar tu actividad física, tomar
por lo menos un vaso de agua te ayuda a compensar la pérdida de líquido por la
sudoración.
Antes de dormir, un buen vaso de agua te ayuda a
compensar la deshidratación por el largo tiempo en el que tu cuerpo estará sin
ingerir ningún tipo de líquido. Pero, si esto implica interrumpir tu sueño para
ir al baño a media noche, es mejor evitarlo.
Los
únicos momentos en los que tomar agua no te favorece son mientras comes y justo
después de comer, ya que interfieres con el proceso digestivo, al diluir los
jugos gástricos. Si necesitas beber durante la comida, prueba incrementar la
cantidad de verduras frescas en tu almuerzo, o beber poca agua en sorbitos.
¿Cuáles son las mejores opciones a la hora de hidratarse?
Pretender hidratarnos a base de sodas o bebidas azucaradas
no es muy inteligente (aunque la publicidad diga lo contrario). Es más, la gran
cantidad de azúcar que contienen promueve la deshidratación. Por regla general,
la mejor opción es el agua (pero por favor, filtrada para evitar que el cloro dañe tu flora intestinal). Una vez que te
acostumbras a que sea tu fuente principal de hidratación, notarás una abismal
diferencia.
Si te aburre el sabor neutro del agua, puedes optar por aguas saborizadas (ojo, NO las comerciales). ¡Las puedes preparar tú! Para esto, añade los ingredientes que
hayas elegido en una jarra de vidrio, vierte el agua filtrada (o también puedes
usar té verde, té de fruta o té de flor de Jamaica sin azúcar) y deja que tome
sabor por un par de horas. Puede ser a temperatura ambiente o en el
refrigerador (calculando que tomará un poco más de tiempo). No añadas azúcar,
la idea es que el sabor lo den los ingredientes elegidos. Si realmente
necesitas el dulce, puedes incluir hojas de stevia (evita el polvo o las gotas). ¡Las aguas saborizadas bien heladitas quedan deliciosas!
Como ingredientes puedes elegir entre manzana, ciruelas, cualquier
cítrico, frutillas, moras, arándanos, melón, piña, kiwi, etc. Utiliza la fruta
cortada en rodajas finas o trozos pequeños. Puedes usar también pepino en
rodajas finas, queda muy bien con algún cítrico. Además incluye hojas de alguna
hierba aromática como menta, hierba buena, albahaca, cilantro, cedrón, etc. y especias
como canela en rama, jengibre en rodajas, clavo de olor (entero), anís, etc. Combina
estas opciones de acuerdo a tu preferencia y ¡experimenta!
Algunas sugerencias:
- Manzana verde, hierba buena y jengibre
- Limón, pepino y menta
- Manzana roja, canela y frutillas
- Piña y menta
- Naranja y arándanos
Las infusiones son otra opción. Usa las de tu preferencia pero evita añadir azúcar. Las puedes consumir calientes o frías, según tu preferencia.
Puedes también recurrir a los zumos o licuados pero cuida
que no contengan más de una porción de fruta por persona (en este post te
cuento todo lo que necesitas saber sobre zumos y licuados).
Otras opciones que a mi me encantan son el kéfir de agua (aquí te explico qué es el kéfir) y el té kombucha. Estas bebidas, además de hidratarte, favorecen la diversidad de tu flora intestinal (si quieres saber más de este tema, en este post te comparto cómo alimentar tu microbiota).
Por último, no solo te hidratas al tomar líquidos, también hay alimentos que te ayudan en este cometido, como el pepino, la lechuga, el apio y generalmente la fruta. Asegúrate de incluirlos en tu alimentación diaria para lograr una buena hidratación.
Ahora que ya sabes cuánta agua necesitas, en qué momentos es mejor
tomarla y tienes varias opciones correctas para hidratarte, ¡no hay excusas!
Recuerda que la salud es producto de nuestras decisiones diarias, una
dieta equilibrada, descanso adecuado, ejercicio y manejo del estrés. Si quieres adoptar hábitos de vida que potencien tu
salud y bienestar, ¡yo te puedo ayudar! No dudes en contactarme…
Alejandra Navarro Rossetti
Socia Active Balance Life
Cel. (591) +
772 85073
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